La Burbuja de Obama
Por Cristóbal Pinto P.

Barack Obama, actual presidente de los Estados Unidos, es quizás el personaje que más presencia mediática ha tenido en el plano internacional desde que despegara su figura pública en el año 2008. Partiendo desde un nicho relativamente desconocido como senador por Illinois en el 2007, para Junio del año siguiente ya se imponía en las primarias del partido demócrata, y el 4 de Noviembre se convertía en el primer mandatario afroamericano de la nación más poderosa del mundo.
Pero Mr. Obama no sólo es reconocido por sus innegables aptitudes personales: una capacidad oratoria fantástica, un temple a prueba de la más ácida audiencia, un carisma que nos hace recordar los tiempos de Kennedy; además, la planificada construcción de su campaña política ha sido altamente valorada por las más altas cúpulas del Marketing en el mundo entero.
Por otra parte, una candidatura tan bien construida y exitosa como la de Obama inevitablemente genera altas expectativas: hace varias décadas que no se forjaba en la sociedad norteamericana un ambiente tan esperanzador con respecto al futuro del país. Sin embargo, el gobierno del actual presidente no ha logrado cumplir con muchas de las promesas hechas durante su campaña, situación que en el último tiempo, y específicamente a partir del segundo semestre del año 2009, ha venido deteriorando su imagen pública.
Una mirada desde el BAV
El Brand Asset Valuator (BAV) es una moderna herramienta del marketing que permite medir cuantitativamente el valor relativo de miles de marcas a la vez. La marca Barack Obama ha sido medida continuamente en EE.UU. desde el tercer trimestre del año 2008 hasta la fecha, lo que nos permite contar con una base sólida con el fin de respaldar lo anteriormente postulado.
Ahora bien, los datos del BAV confirman lo obvio: Obama es una marca extremadamente sólida y bien constituida. Si bien a mediados del año 2008 no era especialmente bien evaluado (Brand Asset de 89,01 de un máximo de 100 y Ranking N° 337 en el universo de marcas), ya para el 4to trimestre del 2008 su valor de marca había subido considerablemente (hasta el N°63 en el Ranking), alcanzando su peak en el primer trimestre del 2009, momento en cual Obama llegaba a ser la segunda marca en un universo de más de 2.500 marcas medidas.
La marca Barack Obama desde el BAV – Estados Unidos 2008 2009
Sin embargo, la tendencia ascendente de Obama tuvo un pequeño revés a partir del tercer trimestre del 2009. Al parecer, el pueblo norteamericano ha venido mutando paulatinamente desde un estado de expectación esperanzada a otro de exigencia de resultados. En adición, ciertos reveses de su actual gobierno, como no haber podido cerrar la cárcel de Guantánamo, la prolongación de la Guerra en Irak y Afganistán y la perpetuación del alto desempleo como consecuencia de la pasada crisis económica, entre otros, estarían contribuyendo a mermar la imagen del otrora divinizado presidente.
La baja de Obama también puede ser percibida a través de su imagen de marca en el BAV. Esta se compone de 48 atributos medidos, mediante los cuales se busca describir detalladamente tanto la imagen como la personalidad de la marca. Si analizamos comparativamente el Obama del tercer trimestre del 2009 versus el Obama del segundo trimestre de ese mismo año (su mejor momento), podemos identificar una serie de atributos relevantes en los cuales la marca Obama ha venido cediendo terreno.
Evolución de la imagen de Obama vista según atributos del BAV – Estados Unidos 2009Q2 2009Q3.
Los atributos en los que Obama tiene una baja merecen sin duda una mirada aparte. Desde el BAV, el actual presidente de los Estados Unidos ha perdido cierta credibilidad por parte de la gente: se cae en atributos como “Confiable”, “Auténtica” y “Segura”. Por otra parte, sus percepciones de desempeño también han tenido una baja, evidenciada en su caída para atributos como “Alta calidad”, “Mejor en su categoría”, “Innovadora” y “Prestigiosa”, entre otros.
Lo anterior es coherente con nuestra hipótesis inicial: Obama y su gobierno comienzan a pagar el precio de las promesas hechas durante su campaña, que no han podido ser cumplidas dentro de los plazos establecidos. La burbuja de Obama pudo haber empezado a desinflarse transcurrido menos de un año desde su elección.
Sin embargo, aún es demasiado prematuro para ser tan categóricos. Más aún, los datos BAV para el cuarto trimestre del 2009 muestran un Obama que en términos generales deja de caer, e incluso consigue un leve repunte con respecto al trimestre anterior (en términos de valor de marca crece en un 0,5%).
Evolución de la imagen de Obama vista según atributos del BAV – Estados Unidos 2009Q3 2009Q4.
Es complejo predecir a ciencia cierta lo que le depara el futuro a Barack Obama. Lo que sí es posible afirmar, es que su popularidad y su prestigio estarán muy ligados a su propia capacidad (y la de su gobierno) de dar cumplimiento a las promesas hechas durante su campaña y en lo que va de su mandato. Aún quedan muchos temas pendientes: definir con mayor claridad la posición de EE.UU en cuanto a las principales políticas medioambientales debatidas en el concierto internacional, manejar la irrupción de un Irán mucho más desafiante en el plano global y conseguir el fin definitivo de una guerra en Irak y Afganistán excesivamente prolongada serán, entre otros, algunos de los puntos claves que marcarán el devenir del actual presidente de la nación más poderosa del mundo.
Aunque no tan relevante en el plano internacional, el recientemente electo presidente de todos los chilenos, Sebastián Piñera, enfrentará desafíos similares. Por un lado, su campaña fue construida enarbolando aires de cambio, buscando reemplazar con ideas nuevas a una desgastada Concertación. En segundo lugar, los millones de chilenos que lo eligieron presidente sin duda estarán expectantes de su desempeño; y muchos de ellos no se la pensarán dos veces cuando, promesa incumplida, lluevan los dardos de la crítica en su contra.













